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Para maximizar los resultados productivos en la industria global de la producción animal, es importante comprender los retos a los que se enfrentan los animales.
Las soluciones a través de la alimentación pueden favorecer el crecimiento, la salud y el rendimiento general. Adentrémonos en el fascinante mundo de la nutrición animal y su importancia en la agricultura.
El efecto sinérgico de las micotoxinas y endotoxinas
Estas toxinas, una procedente de los alimentos enmohecidos (micotoxinas) y la otra procedente de las bacterias intestinales (endotoxinas), a menudo se asocian en los intestinos de los animales, causando daños importantes.
Juntas, agravan los problemas de salud y provocan mayores pérdidas económicas a los productores.
Si conoce la peligrosa sinergia entre las micotoxinas y las endotoxinas, podrá salvaguardar la salud de los animales y garantizar la seguridad de los alimentos que consumimos.
¡Endotoxinas explicadas!
Las endotoxinas, principalmente los lipopolisacáridos (LPS), son compuestos tóxicos procedentes de bacterias Gram negativas. Estas toxinas se liberan al medio ambiente y al tracto gastrointestinal (TGI), tras la multiplicación y muerte natural de las bacterias.
Múltiples factores de estrés o la inmunosupresión pueden reducir la capacidad de los animales para defenderse de las endotoxinas, con la consiguiente caída de su salud, crecimiento y productividad.
Micotoxinas: ¡un contrincante a tener en cuenta!
Las micotoxinas (como las aflatoxinas, la ocratoxina A, las fumonisinas, la zearalenona y los tricotecenos) son compuestos tóxicos producidos por diversos hongos.
La presencia de micotoxinas en los alimentos afecta la salud animal, provocando trastornos reproductivos y gastrointestinales, problemas hepáticos y renales y debilitamiento de la inmunidad.
Para evitar que estas micotoxinas invisibles, insípidas y termoestables perjudiquen el rendimiento y la producción de los animales, es fundamental que los alimentos sean seguros y de alta calidad.
Endotoxinas: Inductores de inflamación
Las endotoxinas, también conocidas como lipopolisacáridos bacterianos (LPS), desempeñan un papel crucial en el inicio y el desarrollo de la inflamación grave en los animales.
Aunque esta respuesta inmunitaria es necesaria, consume energía y nutrientes que, de otro modo, favorecerían el crecimiento y la producción.
Esta inflamación es costosa, ya que afecta la función y la integridad intestinales, perjudicando así el transporte y la utilización de nutrientes. En consecuencia, la salud y la productividad se ven comprometidas.